martes, 13 de junio de 2017

Nuevas realidades

Tal vez, una de las cosas que buscamos con los viajes es cambiar momentáneamente nuestra realidad. 
La forma de viajar que elegimos nos saca de nuestra zona de confort: nuestra casa es más linda, nuestro colchón es más cómodo, la ropa está más limpia y seca, tenemos auto, asistencia médica permanente, comunicación ilimitada, los chicos tienen espacio para jugar y en casa se come mucho y rico.
Sin embargo, basta con cargarnos las mochilas para que todos nos pongamos eufóricos, sale de adentro una energía enorme que tal vez sea el motor de todo esto que hacemos. Suele pasarnos, y esta vez no fue la excepción, que uno o más de nosotros se enferme antes de salir. Y también nos pasa que empezamos a viajar y los que estaban enfermos se curan. Será?
Los primeros días de cada viaje sentimos ese cambio de realidad: se altera nuestro ciclo de sueño, dejamos de comer comida casera, nos cuesta la diferencia de clima y ni bien desembarcamos en un país distinto al nuestro tenemos que adaptarnos a la diferencia de idioma, cultura y costumbres. Siempre se suma a esto el cansancio acumulado de los últimos días en Pinamar, preparando todo para dejar los trabajos ordenados y la enorme cantidad de horas en la ruta primero y volando después: llegamos agotados!
Es un momento en el que tenemos muchas dudas: cómo será todo? como se adaptarán los chicos? La pasaran bien? no se enfermaran? Habremos hecho bien en hacer este viaje?
Lo que sabemos, y nos gusta mucho, es que para los chicos estas experiencias son enriquecedoras. Aprenden a comer lo que hay, a dormir donde sea, a bancarse traslados largos. Abren la cabeza, entienden que en el mundo hay distintos idiomas, distintas religiones, distintos colores de piel. Aprenden a respetar al otro, a no discriminar, a no descalificar, a no reírse del que es distinto. Comparten el asiento del tren con una mujer musulmana con un velo completo, chocan palmas con el vendedor de gorros en la calle, se sacan fotos con una familia de chinos o hablan como pueden con quien les habla.
Se los ve felices viajando, están siempre bien predispuestos. Se entusiasman con la idea de conocer, les atrae la idea de ir lejos, les gusta probar platos locales. Se enorgullecen de sus logros, se sienten fuertes cuando caminan mucho o cuando llegan alto.
Tenemos la idea que los viajes colaboran con su educación, que los hacen más cultos. Y no es poco.


martes, 30 de mayo de 2017

A sólo dos días...

En realidad hace mucho que quiero sentarme a escribir sobre nuestro proximo viaje pero siempre hay algo para hacer y el blog se pospone. Quisieramos haberle dedicado mas tiempo al armado de tan esperado viaje, pero fue imposible con el ritmo que estamos llevando. 
Recién habilitaba las tarjetas en la web de VISA y me parecia extraño estar tildando paises europeos. Veia nuestros destinos frecuentemente elegidos, por los que nos tildan de los mas diversos calificativos y al pasarlos de largo senti un dejo de añoranza. Ojo, que no suene mal. Este viaje nos ilusiona a todos!

Este viaje es distinto, este viaje tiene una emocion diferente, principalmente para Pato y para mi. Es un rencuentro con familia y amigos que hace años que no vemos. Para mi es ir en busca de un poco de historia familiar, compartir con tia Bice todo lo que el tiempo nos permita. Es conocer una parte enorme de la famila calabresa de Pato que hasta ahora conocemos por anecdotas. Es ir a conocer a nuestro nuevo sobrinito. Y en el medio de tanta familia nos reencontraremos con amigos, algunos vistos no hace tanto y otros hace una vida o más! Es conocer Paris, la ciudad que mi vieja tanto amaba, la ciudad por la que eligió su nacionalidad. Es estar ahí sabiendo que hace muchísimos años mi viejita loca camino y disfrutó esas calles.
De los lugares que visitaremos se que seran increibles, que costara tomar decisiones de a cual si y a cual no. Tenemos poco mas de un mes e infinidad de hermosas ciudades, pintorescos pueblos y playas soñadas en el mediterráneo. Allá vamos...