La bienvenida al Museo te la da un Sr en la boleteria que estimo que es una víctima del agente naranja, ya entras con un nudo en la garganta, todos sabemos lo que pasó pero verlo es durísimo.
Antes de entrar al edificio se ven naves de guerra, armas y tanques. Luego el Museo se divide 3 salas, una dedicada a los pedidos internacionales de paz, a los carteles, diarios de varios países (confieso que me hubiese gustado ver un pedido de nuestro país, pero no lo hubo)
Luego la masacre, imágenes aterradoras e increíbles.
De una crueldad impensada. Y la última muestra los efectos residuales de la guerra, el agente naranja.
Y como este siguió presente durante muchísimos años más.
Es tristísimo pensar que hay gente capaz de hacer tantas atrocidades, gente que cree que una guerra puede resolver algo.








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