jueves, 1 de mayo de 2014

Sube y baja

Angkor nos liquido. En todo sentido.
Tomamos todos los recaudos posibles, hasta cambiamos los horarios para recorrer bien temprano a la mañana, volver al hotel al mediodía (son más de 20 kms) para descansar y hacer pileta y volver a recorrer después de las 3. Duramos 2 días. El tercero caímos fulminados: Uma con vómitos y diarrea, Ari fiebre y huesos molidos y yo descompuesto. No más Angkor para nosotros! Todo el día en cama, por suerte mejoramos bastante rápido. Sólo quedo Toto el corajudo, que para hacerla todavía peor, se alquiló una bici para hacer el circuito largo, de más de 40 kms. 
Desde ahí volvimos por una noche a Bangkok para tomar al día siguiente un tren nocturno a las islas del sur.
Ahora estamos en Koh Tao, una isla que tiene todo armado para los que quieren bucear. La verdad es que mucho no nos hallamos: la playa en la que estamos es de postal, hermosa, pero sólo para mirarla desde la playa. El agua llega hasta las rodillas hasta 200 mts., donde empieza el coral. Muy difícil el snorkelling porque hay que atravesar otros 200 mts nadando en 50 cms de agua con corales abajo. Después de un par de cortaduras se te van las ganas. Nada tan grave comparado con los 50 grados (juro que no exagero) que debe tener el agua en ese primer tramo, te quema los tobillos, nunca vi nada igual. Hace 35 grados afuera y el agua no sólo no te refresca sino que el fresco lo sentís al salir! 

El viaje está desparejo. Estamos por momentos muy arriba y por momentos muy abajo. Asia no es fácil y al principio cuesta el choque cultural. Tenemos costumbres muy distintas y lleva un tiempo entenderlas y aceptarlas. 

Pato

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