Arrancamos en Bangkok, capital de Tailandia, que es un país budista. El budismo es una religión de puertas adentro, individual, casi filosófica. La sensación que da desde afuera es que es una religión de gente que trata de estar en paz consigo mismo y con el mundo. Nadie trata de convencer ni reclutar a nadie. Los monjes son respetados y venerados.
Seguimos por Camboya que también es budista. Fuimos a ver los templos de Angkor, que originalmente fueron construidos hace más de mil años por gente que practicaba el hinduismo. Lo extraño es que en algún momento algún rey cambió de religión y sacaron los vishnus y los ganeshas y los reemplazaron por budas. La mezcla es extraña pero alucinante.
Volvimos a Tailandia y en el sur arranco nuestro viaje musulmán. En las islas, la mayoría de los habitantes practican esa religión, ya aparecieron los primeros burkas.
Pasamos por tierra a Malasia y ahí tuvimos la mezcla más extrema: el país es musulmán, por una mayoría abrumadora, pero en las ciudades donde estuvimos (Penang y Kuala Lumpur) hay comunidades muy activas chinas, donde nos encontramos con estatuas de Confucio y de nuevo varios templos budistas, e indias, que tienen una religiosidad muy activa y unos templos muy coloridos.
Por ultimo terminamos nuestro viaje en Indonesia en dos islas: Lombok es musulmana, como el resto del país. Lo más raro para nosotros fue no poder escapar nunca de las mezquitas: están por todos lados y tienen en el minarete más alto 4 megáfonos dirigidos a los 4 puntos cardinales. Cinco veces por día hay uno (tristemente bautizado el borracho por nosotros) que canta un rezo a todo volumen durante varios minutos y no siempre afinando. Los del día son divertidos, pero el borracho de las 4 de la mañana desafinando a los gritos te pone los pelos de punta.
Y ahora estamos en Bali, nuestra última parada antes de la vuelta. Es una isla hinduista, con una religiosidad plena: cada casa, no exagero, cada casa tiene en su frente un pequeño templo donde las mujeres cada mañana prenden inciensos y llenan de arreglos florales un pequeño panteón dedicado a su dios favorito: volvieron Ganeshas y Vishnus, Shiva, Hanuman, y hasta Buda aparece también.
Es raro para nosotros, ateos recalcitrantes, hablar de religión. Visto desde afuera como estamos, lo único que encontramos en los distintos credos son puntos en común. Sentimos que el hombre tiene una necesidad imperiosa de creer en algo superior, tal vez para entender lo poquito que somos.
Pato







Yo creo pato, y sin lugar a dudas, que tendrias que empezar a escribir un libro. No es mala idea no??
ResponderBorrarBueno, les enviamos un besote Lili y yo