lunes, 5 de mayo de 2014

La cresta de la ola

Estamos en la etapa hedonista del viaje. 
 
Arrancamos muy bien en Krabi. Decidimos alojarnos en la ciudad, que es uno de los mejores lugares de Tailandia para comer comida callejera. Tuvimos tanta suerte que estuvimos un fin de semana, que es cuando cortan un par de calles para hacer un gran mercado nocturno, lleno de puestos de comida, ropa y en el medio un escenario donde cantaban los Thais insoportables karaokes para miles de personas.

Desde ahí fuimos a Railay y Phranang, dos de las playas más increíbles en las que hemos estado: es una península con tres bahías rodeadas de enormes montañas karsticas que caen a pico sobre un mar color esmeralda. El paraíso en la tierra.

Ayer, con la panza y el corazón repletos, nos vinimos a Phi Phi. Acá tengo sensaciones encontradas. Es notable, después de 12 años de la última vez que estuve acá, el desastre que en tan poco tiempo somos capaces de hacer como especie: las playas con mucha basura arrastrada por la corriente, el agua que ya no está tan clara como antes y que cuando baja la marea se pone maloliente y hasta parece empetrolada y el pueblo que es un caos de gente, con música a full todo el tiempo. Igual lo que más cambió en estos años es el tipo de turismo que viene: hordas de grupos con paquetes armados, mayormente chinos y rusos. Mucho grito, poco respeto por el otro y por el medio ambiente. Hoy en Maya Bay, la de la película de Di Caprio, copaban todo. En una bahía donde hace pocos años éramos 20, hoy parecía la Bristol: miles de personas!

Igual, a pesar del terrible daño que le estamos causando, Phi Phi sigue siendo hermosa. 

Pato

2 comentarios:

  1. Que bueno locooo!! LLenate de aromas y sabores y por favor traelos para aca!!! Pero todavia sigan disfrutando todo lo que puedan que para estar aca hay tiempo!
    Abrazo !

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  2. Estamos disfrutando y sintiendo la belleza de esos lugares atravez de ustedes
    Gracias
    Federico

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